¿PARA QUE EDUCAMOS?

El para qué, es una pregunta muy importante debido a que busca en su respuesta un propósito, genera un proceso de pensamiento totalmente diferente, uno que apunta a futuro, uno que en vez de buscar o encontrar justificaciones, busca despertar la creación de significados, tener un propósito de toda cosa que se realice o se haga. Sabemos que Dios siempre tiene un propósito desde antes de la creación.

Existe una frase, “Toda verdad es verdad de Dios”, por lo cual todo docente debe tener un compromiso con la verdad de Dios, sea la verdad científica, gramatical, histórica, matemática, artística, etc., por lo tanto, todo lo que enseñamos deberá mostrar la verdad de Dios en los siguientes aspectos:

  1. Conocer a Dios y su Verdad.
    Este es nuestro primer fin, los estudiantes deben conocer las verdades, hechos fundamentales de Dios, y la verdad que Dios ha revelado, es importante que el estudiante pueda conocer que Dios es fiel, Dios es eterno, Dios es omnipresente y conocer todos sus atributos del carácter de Dios tal como están narrados en la biblia. El primer fin es enseñar al niño acerca de la verdad de Dios. Esto es un fin eminentemente cognoscitivo y pone en contacto al estudiante con la información bíblica acerca de Dios.
  2. Responder al conocimiento de Dios y su Verdad.
    Un estudiante debe aprender mucha teoría, salir muy bien en todos sus exámenes, sin embargo debe responder al conocimiento de Dios y su verdad, a través de tener una respuesta actitudinal, es decir, no sólo que estén aprendiendo bien en sus clases académicas o en la clase de formación cristiana, debe evidenciarse en la actitud del estudiante, siendo sagaces en despertar en ellos la curiosidad de responder al conocimiento de Dios y su Verdad teniendo un fin eminentemente afectivo.
  3. Vivir en armonía con Dios y su Verdad.
    Este conocimiento acerca de Dios y su Verdad, debe penetrar cada aspecto de la vida del estudiante, su vida puede ajustarse al integrar todos estos principios y verdades que va adquiriendo. Vivir en armonía con Dios y su Verdad significa que el estudiante debe encontrar una aplicación, un uso en sus vidas y éstas se verán verdaderamente impactadas, y ellos podrán practicar muchas cosas de lo que el docente le está enseñando. Esto es para su propio crecimiento y desarrollo, debe poner en relevancia todo lo que ha aprendido, es una aplicación práctica del conocimiento.
  4. Impactar a otros con el conocimiento de Dios y su Verdad.
    Buscamos que el estudiante no se quede con todo lo que ha adquirido, sino que ellos puedan ser sal y luz, testigos de Jesucristo, que la verdad la puedan compartir, a través de todos sus círculos de influencias, que se vea reflejada en sus vidas el conocimiento de Dios y su Verdad, sin importar cuál sea su profesión. Ser sal y luz es ser de influencia para otros en donde sea que estén.

El para qué educamos nos lleva a mirar hacia el futuro, a identificar el propósito por el cual existimos como colegios cristianos, nos lleva al compromiso para con los estudiantes de compartirles el evangelio de Cristo, a Conocer a Dios y su Verdad, a formar hombres y mujeres con un estilo de vida a imagen y semejanza de Jesucristo, que les permita pensar y razonar basados en la palabra de Dios, viviendo una vida en armonía con Dios, con los hombres y con la naturaleza, impactando y compartiendo la fe en Cristo Jesús.

La madurez en Cristo es la meta. La filosofía cristiana de la educación no se satisface con enseñarle al estudiante como ganarse la vida. ¡Tiene que esforzarse por enseñarle cómo vivir!
ACSI.- Serie Filosofía de la educación escolar cristiana. Fascículo No.1, pág. 19